90 milles d’ébats d’amour

Serait-elle ma voix qui t’a pris par surprise la première fois ? Des paroles distantes, manquantes de sentiments. Aurait-elle été peut-être mon âme ? 

Comme un fil trop délicat, mes paroles sont devenues rassurantes, cordiales, pleines d’esprit et mises en place. Un rêve d’amour, au-delà de nos inexistantes mémoires, des rêveries de mots scintillantes.

Raconte-moi maintenant tout ce dont tu te souviens. Tout ce qui n’est jamais arrivé : cette première rencontre chez toi, passée si rapidement qu’un coup de foudre, qu’un éclair, qu’un éclat. Dis-moi mon cher, dis-moi mon âme. Tes mains sur mes seins ; ma voix qui chuchote à l’oreille ; ton corps comme un ciel lourd sur le mien. Mon corps impatient, résistant l’élan du désir de t’aimer sur le sable.

Sous ce ciel d’été soleillé à peine, j’ai du mal à sortir de moi-même, sans tomber sur l’émoi vide des coeurs qui traversent ma vie désireuse, sans laisser trace de paix ou guerres. À contrecoeur, à la recherche du temps perdu, sans s’y retrouver quand même.

Sur cette plage vide d’étoiles, 90 milles de mémoires, de remords bouleversants, entre cap Rienga et la baie d’Ahipara, j’empatte mon siège spirituel, à travers duquel mon âme part pour retourner à sa terre d’origine universelle. Mon âme maorie d’adoption, la tienne.

J’imagine ton corps m’approchant comme une claire de lune noire. Un instant de joie nue dans cette vie tourmentée, cette vie inconnue, ce malentendu d’ébats d’amour qui se débat pour s’en libérer à peine. 

Tes doigts caressant mon cou, mes épaules, ma poitrine, mes hanches. Tes mains découvrant ma pelle, tout en-haut, tout en bas. Je fremis. Tu m’embrasses. Je m’évanouis. Tu me serres dans tes bras.

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Qualcuno era un sognatore…

Qualcuno era un sognatore perché era nato per caso in un tempo sbagliato; un tempo troppo sbrigato al cui non apparteneva.

Qualcuno era un sognatore perché abitava in un paese dove l’immaginazione si faceva mancare.

Qualcuno era un sognatore perché credeva che una parola taceva tutto e uno sguardo nascondeva niente.

Qualcuno era un sognatore perché credeva che i baci a mezza notte facevano i sogni d’oro diventare pandoro.

Qualcuno era un sognatore perché il tuo volto, i tuoi occhi, le tue labbra, eccetera, eccetera, eccetera.

Qualcuno era un sognatore perché vedeva la vita come un romanzo, l’universo come una poesia e la matematica come la chiave di tutti i misteri dell’anima.

Qualcuno era un sognatore perché si sentiva solo; troppo solo per non sognare.

Qualcuno era un sognatore perché il sesso… meglio in due.

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Vendrá el deseo y tendrá mis ojos

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Vendrá el deseo y tendrá mi rostro
Llenará el vacío de tus ojos aún deseosos
Traerá un recuerdo, un gemido, una inesperada tensión
Despertará tus sueños con un chasquido
Volverás a desearme, despierto y dormido
Vendrá el deseo y será tu perdición

Vendrá el deseo y tendrá mis ojos
Llenarán el abismo de tu mirar ansioso
Rememorarán un espejismo, un anhelo, una irresistible premonición
Alentarán tu fuego casi extinguido
Arrebatarán tus sentidos entumecidos de frío
Vendrá el deseo y será tu perdición

Vendrá el deseo y tendrá mis labios
Lamerán el silencio de tu deseo acallado
Te regalarán un espasmo, un quejido, una inevitable erección
Tu sexo retornará al placer de su líbido
Anhelando recuperar el tiempo perdido
Vendrá el deseo y será tu perdición

Vendrá el deseo y tendrá mis manos
Encederán el apremio de tu pantalón desabrochado
Reavivarán el fuego, el ardor, una irrefrenable pérdida de control
Enloquecerás por un instante, vencido
Tu sexo ardiendo se entregará al mío
Vendrá el deseo y será tu perdición

Vendrá el deseo y tendrá mi sexo
Arrebatará la fuerza de tu falo erecto
Saciará tu deseo de poseer mi cuerpo y penetrarme hasta el interior
Tu sexo dentro del mío, entregado, rendido
Todo tu ser será perdidamente mío
Vendrá el deseo y será tu perdición

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Sé qué deseas

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Reposo distraída mi cabeza en tu regazo.
Cierro los ojos y me acaricias los párpados.
Dibujas despacio mis labios con los dedos.
Enredas tus manos en mis cabellos negros.
Mi mejilla inocente despierta tu sexo.
Jugueteo traviesa a ver si te muerdo.
Lamo tus dedos y te pido permiso.
Tu pantalón casi revienta sin previo aviso.
Te desabrocho; voy a ver qué encuentro.
Surge firme tu sexo: una furia sin freno.
Lo acaricio suave con las yemas.
Un deseo brutal se desencadena.
Todo tu cuerpo se azora.
‘Házmelo. Cómemela ahora.’
Sonrío melosa: ‘Te voy a hacer de rabiar.
Pídemelo de nuevo. Quiero oírte suplicar.’
Atrapo tu sexo entre mis manos.
Lo rozo apenas con mis labios.
Contengo el aliento. No lo muevo.
Dejo que crezca en ti el deseo.
Observo cómo tu cuerpo se estremece.
La tensión en tu miembro se enardece.
Agarras desesperado mi cabeza.
Yo retiro tus manos con delicadeza.
‘Te la voy a comer. Sé paciente. Espera.
Lo haré solo cuando yo quiera.’
Te tengo. Tu voluntad es mía ahora.
Tu deseo. Tus sueños. Tu razón. Tu polla.
La devoro entera hasta la garganta.
Un gemido mudo se ahoga en tus ganas.

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Encanto

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Ese tren que no se para en mi andén, que vuela raudo a través de mí, sin rozarme pero a mi lado, haciéndome estremecer. Tu mano en mi mano. Un sueño lejano. Encanto.

Tu mirada al cruzarnos sin tocarnos. Cierro los ojos y te imagino a mi lado, recreando el deseo desesperado de poseerte desnudo entre mis brazos. Tus labios mojados. Encanto.

Esa gota de lluvia que rueda hacia abajo por el cristal, afanándose medio perdida por llegar al final; para luego regresar a lo alto y eternamente volver a empezar. Un recuerdo cercano. Encanto.

Tus labios acercándose a mi boca. Mi corazón a punto de colapsar. Mi cuerpo conteniendo tu sexo y tus resistencias a medio reventar. Fuego y pasión mano a mano. Encanto.

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Tango

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Te enloquecen mis piernas. No intentes detenerlas. Lo sé, te marean. Bailan demasiado rápido, a un ritmo diabólico, desenfrenado. Demasiado evidentes, casi dementes, demasiado ardientes… para tu polla dura.

Acércate a mi aliento. Agarra mi mano extendida. Engánchate a mi cintura. Dejaré que creas que me tienes, que soy tuya. Siento en mi piel tu calentura. Te atrapo firme contra mi vientre. Me alejo de repente. Mi mirada es tu tortura. Y tu polla… sigue dura.

Tango. Tu locura.

Desnuda con los ojos mi espalda. Deséala ahora. Desea besarla. Corre tras de mí. Si no te das prisa, ya no me alcanzas. Me acaricias las nalgas. Su curvatura es tu premura. Te la pongo tan dura…

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Soleá

Tempo lento. Paso seguro. Mirada altiva. Rostro al viento. Alma al desnudo. Tu cuerpo tibio y mis ganas. En 12 pulsos, mi soleá arranca.

1. Mi pecho erguido. 2. Rumbo norte. 3. Rostro al este. Viento sur.
1.2. 1.2. 1.2.
1. Aliso en mi cadera el vestido. 2. Redoblan mis tacones. 3. El deseo en mente. Al frente, tú.

A levante, alzo el brazo lento junto con la mirada. 1.2.3.4. Aprisionas mi cintura. 5. Te alejo brusco de mí. Hacia poniente se me vuelven las ganas. 6.7.8. Te atraigo hacia mí. 9. 10. Aléjate que me hierve el alma. 1.2. Soleá de Triana, de Cádiz, de Jerez, de Alcalá, de Utrera. Qué vas a hacer de mí…

Un paso al frente. Rostro al este. Mi cuerpo desafiante. Punta tacón. Rostro al frente. Mirada ardiente. El deseo te abrasa demente. Tacón. Golpe. Tacón.

Mis brazos abiertos te ofrecen mi cuerpo, mi fuego, mi rabia. Acaricias mi pecho. Tu aliento en mi cuello me mata. Deslizas tu mano por mi cintura y te pierdes en la curvatura desnuda de mi espalda. Mi alma respira a duras penas. Siento el deseo muy dentro desencadenar un estallido en el interior de mis entrañas. Soleá. Soleá. Soleá.

Punta. Tacón. Golpe. Golpe. Te aparto, fiera de mí.

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Océano mar

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Apostado en la arena, podría imaginar que el mar es infinito. Aunque es solo inmensidad. Ahí radica su futilidad.

Futilidad en su finitud invisible e inalcanzable. Tu mirada. Futilidad en el principio y el fin del movimiento perpetuo de sus olas. Tus caderas. Futilidad en el silencio inconstante de su profundidad letal. Tu voz. Océano mar. Eternidad mortal. Tu sexo. Tus manos. Tus piernas. Pequeña inmensidad.

Apostado en la arena, podría imaginar que soy océano mar. Y tú, pluma en la brisa e irrealidad real.

Acaricio la piel blanca de tus pechos de arena. Mientras la espuma de tus manos juguetea entre mis piernas. Mi sexo rígido te hace cabalgar sobre las olas embravecidas de tus caderas. Océano mar. Cierro los ojos y tu sabor a sal me embriaga las venas hasta llegarme a intoxicar. Mi cuerpo deja de respirar. Tu sexo a horcajadas me devora sobre la bajamar.

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El beso

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Cierro los ojos y te traigo hasta mí. Tu presencia me inunda las venas. Sé que no estás aquí. Sé que no te conozco, que no existes siquiera. Y aun así, te puedo sentir. Puedo sentir cómo tu olor me emborracha, me eriza, me quema. Absurdo, pero es así.

Son las 12:22. No sé muy bien si es el sol el que abrasa o la luz de la luna llena. El tiempo, gran redentor, no tiene cabida cuando los sentidos se afanan por diluir la soledad de la faz la Tierra. Solos, tú y yo, en presencia de una pasión que se enciende y se apaga, solo de sí misma dueña. La nada en derredor, como un círculo mágico protector de xanas y meigas.

Puedo sentir tu calor. Siento tu sexo enarbolando una tensión intensa. La tensión del deseo entre los dos. Todo mi cuerpo a punto de ebullición. Un estallido inminente de ira y de pasión contenida en una brizna de polvo de estrella. Solo diez centímetros de oxígeno entre tú y yo. Oxígeno suficiente para que una chispa se transforme en explosión candente de fuego y marea.

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Dejar de desearme

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Cómo quieres dejar de desearme, cuando yo aún me muero por besarte. Dejar de soñar mis labios excitados, mis besos húmedos, mis ojos, mis manos.

Cómo pretendes dejar de amarme, cuando yo aún me muero por follarte. Dejar de desear mi sexo mojado, mi cuerpo tuyo, mis pechos, mis labios.

Cómo quieres olvidarme, cuando un día creíste amarme. Dejar de desearme, cuando aún me deseas tanto que ya no estás a salvo en este mundo imaginario. Dejar de desearme, cuando soy solo tu fantasía, un cuento, una canción. No permitas que me convierta en tiranía, en monstruo, en obsesión. Libera tu imaginación. Desea solo follarme, en tus sueños, de noche o de día, despacio o deprisa. Desea solo eso, mi amor.

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Ven, baila conmigo

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La música es una energía pura, limpia y renovable, de efecto terapéutico y regenerante. La música enardece el deseo y alimenta la piel; cambia el color de la vida con un simple chasquido; hace que los sueños cobren sentido y que, por arte de magia, cada día vuelva a amanecer.

Soy incapaz de comprender la luz y el color de este mundo de cuento. Invidente de nacimiento. Solo el color del viento puedo ver. Esta diferencia innata ha desarrollado extraordinariamente mi oído, hasta permitirme percibir una gama casi infinita de sonidos. Igualmente, cada poro de mi piel es capaz de distinguir el calor, la vibración y la proximidad de cualquier ser, con una sensibilidad casi mágica, que a menudo me hace enloquecer.

Solo cuando bailas conmigo puedo leer el deseo en tu mente; puedo sentir la pasión demente que tu cuerpo siente cuando mis labios susurran tu nombre; puedo notar entre tus piernas tu rigidez de hombre que se erige torpe para pentrar mis cielos de mujer. Ven, baila conmigo para que así te pueda ver.

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Acróstico

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Cuéntame una historia divertida
Un cuento de amor y sexo
Enciende el deseo sin prisas
No temas sucumbir a mis sueños
Teje tu red sobre mi piel encendida
Olvídalo todo un momento
Susúrrame todas tus fantasías

Deséame con los ojos abiertos
Embiste el deseo con ira

Aleja despacio mis miedos
Mézclate en el placer de mis risas
Ocupa con tu sexo este vacío que tengo
Ríndete a mis dulces mentiras

Yazcamos perdidos en nuestro universo

Siente el calor de mi boca tibia
Explora el ardor de mis besos
Xilofonías tarareando tu melodía
Oxigenando de vida los cuerpos

Boudica y el nudo gordiano

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El tiempo es una magnitud física de medición de acontecimientos en cuanto a su duración o separación, desde el punto de vista de un observador: yo. Yo establezco mi tiempo con los sentidos o con el corazón. El tiempo me permite establecer un orden de sucesos: un pasado y un futuro, porque para mí, observador, siempre es hoy. Según la mecánica relativista, el presente es siempre relativo al observador, con una única excepción…, el deseo entre tú y yo.

Mi nombre es Boudica. Soy reina guerrera de las tribus icenas, en lucha perpetua contra el invasor. Mi memoria es eterna, sin futuro ni pasado. Soy inmortal, pero solo existo a tu lado. Viva y muerta sobrevivo y sobremuero con un solo deseo: desatar el imposible nudo gordiano que se enreda entre tu sexo, tu razón, tu alma, tus dedos. Solo si lo desato te tendré, serás libre, te amaré. Si lo parto con mi espada en dos, te destruiré y el amor se me escapará como arena entre las manos. Tu amor es un nudo gordiano.

Hoy recuerdo tu cuerpo atrapado entre mis piernas. Aún siento dentro tu orgasmo. El pasado no regresa, es un tiempo interpretado. Hoy no existe el pasado. Siempre es hoy.

Te sueño dentro, muy cerca. Mis dedos invocan tu falo. Un grito futuro de éxtasis recreado. El mañana nunca llega, es un tiempo imaginario. Hoy mañana no ha llegado. Siempre es hoy.

Tus manos en mis caderas. Tu sexo atrapado en mis manos. Mis caderas desafiando tus fuerzas. El futuro y el pasado. Siempre hoy. Hoy tu amor es mi nudo gordiano.

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El amor, la necedad, el deseo y la ironía

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6 de diciembre

Mi querida Carlota:

Siento tantas cosas… Y mi pasión por ti lo devora todo. Tantas cosas… Y sin ti, todo se reduce a nada. La nada, el todo. Muero por ti. Cuando leas estas líneas, ya habré dejado de huir al fin. Prefiero la muerte a soñar esos besos que jamás serán míos, pues pertenecen a otro. Prefiero la muerte a anhelar ese sexo que jamás albergará el mío, sino otro. Prefiero la muerte a recrear esos pechos que no saciarán sino las manos de otro, tu Alberto, tu esposo. Me despido, amor mío. Te beso antes de morir.

Por siempre tuyo, Werther.

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6 de diciembre

Mi estimado Werther:

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Lady Godiva

Lady Godiva - John Collier

Éramos la generación perdida. Presa del miedo y de la codicia. Esclavos de nuestro tiempo. Sometidos a un único pensamiento. Anhelantes de la materia, de lo efímero, de lo etéreo. Piezas inútiles de un juego perverso. Súbditos de la ambición. Carentes de mitos, más que los de la supremacía del poder y del terror. Ayer como hoy. Hoy como cualquier otro tiempo.

Reinaba en mis sueños Lady Godiva. Una mujer que se rebeló contra el ocaso del creer, contra la futilidad de nuestro día a día, contra la ausencia de risas, contra la injusticia de esta tiranía que adormece nuestros sueños hasta hacerlos desaparecer. Rebelde sin causa, luchaba contra la sumisión a una rutina insensata, a una vorágine de prisas falsas, a una vida fútil y anodina, carente de razón de ser, carente de esperanza, carente de un nuevo amanecer.

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Aritmética emocional

Del amor, el sexo y otros demonios
Según el Teorema de incompletitud de Gödel, un sistema completo, donde toda proposición puede ser demostrada o refutada dentro de él, es inconsistente. Y un sistema consistente, exento de paradojas y contradicciones, es incompleto. Todo sistema lógico de cualquier complejidad es, por definición, incompleto.

Es acaso el amor inconsistente, cuando me invaden furiosamente las ganas de tenerte, de atraparte entre mis piernas con una pasión ilógica, demente. Es acaso el amor consistente, cuando tu imagen me nubla la mente, cuando el deseo irresistible de poseerte absorbe como un agujero negro ardiente todo rayo de luz y razón inteligente.

Un axioma es una verdad que no necesita demostración. Y una paradoja es una proposición incoherente, porque se contradice a sí misma vehementemente. No es acaso el amor axioma incoherente, pues te deseo sensata y paradójicamente, luchando contra el anhelo de alejarte y de tenerte, incomprensiblemente, sin lugar a duda ni explicación. No es acaso el amor un sistema coherente, demostrable y refutable constantemente, con la implícita lógica laberíntica de su sinrazón.

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Un rey escucha

Castilla al amanecer

«Una voz significa que hay una persona viva: garganta, tórax, sentimientos, que empujan en el aire esa voz diferente de todas las otras voces. Lo que te atrae es el placer que esa voz pone en existir: en existir como voz; pero ese placer te lleva a imaginar de qué modo la persona podría ser tan diferente de cualquier otra cuanto es diferente su voz…»

Sentado en mi trono regio, domino mi reino desde esta estancia majestuosa, con mi corona y con mi cetro. Veo la llanura yerma de esta mi tierra seca que dormita bajo un sol jaguar. Escucho los campos vacíos, ardiendo en el tórrido estío o crujiendo ateridos de frío bajo el gélido dominio invernal. Mi reino desaparecido descansa tranquilo a las afueras de mi castillo. No me muevo. No hago ruido. No salgo de mi jaula dorada por miedo a abandonar mi trono un instante; por miedo a que mis adversarios, mis enemigos, traidores mal nacidos, usurpen el poder de su majestad real.

Me entrego cada mañana a los sonidos del mundo que entran por mi pequeña ventana. Afuera ya no queda nada. No obstante, ella viene cada día de madrugada a por agua de mi fontana, canturreando canciones del mar. Si me atreviera a salir de mi jaula dorada, se lo prohibiría, se lo impediría. ¡Ladrona, maldita! O quizás yo mismo le regalaría mil tinajas de agua bendita a cambio de su voz angelical.

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La relativa teoría de la relatividad

En pareja - Liliana Lucki

Todo es relativo. El espacio y el tiempo se manifiestan de forma diversa entre nosotros, observadores distantes, que se mueven a velocidades relativas constantes. Todo es relativo. La causa de la fuerza de gravedad es la atracción existente entre dos cuerpos latentes, el tuyo y el mío. Todo es relativo. Solo existe el movimiento relativo entre dos cuerpos definidos: el reposo de tu cuerpo es relativo al movimiento del mío. Todo es relativo. El movimiento está íntimamente relacionado con el tiempo: tu tiempo no es el mío.

Entre la multitud de gente que se mueve sigilosa y frenéticamente, el tiempo corre distinto. El desplazamiento es el mismo, pero cada individuo percibe su recorrido como un eterno destino, como un parpadeo efímero, o como el transcurrir de la vida que pasa tranquila para no regresar al principio. Mi tiempo es mío. Recorro tu cuello con mis labios, imaginando despacio el transcurrir de un remoto pasado. Camino de mi destino, camino sin sentir los minutos que van pasando. Siento tu presencia a mi lado. Domino mi tiempo en un sueño despierto. Me adueño del tiempo en mi sueño: tu tiempo es el mío.

La atracción existente entre mi cuerpo y el tuyo es patente, en mi universo o en el tuyo. Resulta demente imaginar ligeramente que dejes de desearme un instante, un momento, un segundo. Que mi aliento en tus labios no te provoque el impulso de perderte en mis caderas, mi cintura, mis muslos. Que rendirte entre mis piernas no suponga la más dulce derrota, una quimera, un triunfo. Resulta evidente que la distancia exaspera, porque es ir contracorriente, porque la atracción que nos acerca da paso a una explosión, a una fuga, a un tumulto. Un estallido que nos aleja hasta perdernos en un infinito distante; a pesar mío, a pesar tuyo.

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Esta noche te rindes a mí

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Esta noche te rindes a mí. Eres mío. Finalmente te tengo. Esta noche eres solo para mí. Eres presa de mis juegos. Siento tu cuerpo excitado, dispuesto, rendido, entregado; atrapado en mis ojos, tan cerca de mí. Esta noche eres mío, amor mío. Te haré el amor hasta hacerte perder el sentido, hasta hacerte estremecer. Ven…

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El amante de la China del Norte

Klee

Te arrastré hasta mis brazos, una noche de muerte. Y te abrasó mi lujuria, mi arrebato demente. Mi amante de la China del Norte, me amaste de repente.

Me bebí a besos tus miedos de tus lágrimas calientes. Y apagué tu dolor de niño de tus deliciosos ojos verdes.

Me sacié de tu cuerpo, tan grande, tan fuerte. Y me llenaste de placer y fuego, mi hombre-lobo insurgente.

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N’importe où hors du monde !

Mar - Kush

Cette vie est un hôpital où chaque malade est possédé du désir de changer de lit, de changer de vie, de changer d’amant.

Le médecin nous conseille toujours une vie tranquille et conventionnelle dans la famille, dans le mariage. Pourtant, on croit toujours que l’on serait plus content avec n’importe quelle autre vie, n’importe quel autre amant. C’est une question que je discute sans cesse avec mon âme.

« Dis-moi, mon âme, que penserais-tu d’aimer un homme libre, sauvage, qui me prenne habile dans ses bras, qui me fasse l’amour débridé, sans chaînes, sans remords. Un homme fort, brutal, qui pénètre mon sexe jusqu’à la privacité inconnue de mes désirs indicibles ». Mon âme ne répond pas.

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