El vuelo de la sirena

Siempre me resulta incómodo entablar conversación con el pasajero de al lado en los vuelos internacionales. Nunca sé si debería hacerlo en la lengua de despegue o en la de aterrizaje. Así que cuando el avión dejó atrás el Charles de Gaulle rumbo al aeropuerto de Loiu, decidí hacerme la parisina poco sociable y concentrarme en mi presentación.
Soy bioquímica de profesión. Y mi laboratorio microbiológico en París me enviaba de viaje de negocios para discutir la optimización del proceso productivo del agar en placa con varias empresas suministradoras del País Vasco. Si mi condición de mujer ya suponía una inercia errada en la igualdad de condiciones para el éxito de las negociaciones, mi juventud aventuraba aun más una batalla descarnada. Quería estar preparada.

Continue reading

Advertisements