Mujeres que corren con lobos

Madre-Tierra

Mi nombre es Mari, la herbolera. Me llaman Mari como la diosa Madre Tierra, quien mora aquí en el Anboto, donde se encuentra mi aldea. Cada mañana, al salir el sol, subo al monte a llenarme de cielo, respirar los rayos de luz e impregnarme de tierra y de suelo. Y recoger también mis hierbas, con las que ayudo así a las gentes del pueblo que se encuentran enfermas. La Dama del Anboto soy, cuando confundo mi ser con la tierra.

A veces me adentro a descansar en mi cueva, la Cueva de Mari. La entrada tiene forma de labios de mujer, con sus piernas abiertas. Me adentro despacio para dejarme embriagar por el sueño que me invade en cuanto su oscuridad me ciega. Cierro los ojos y escucho: la mujer salvaje me mece en sus brazos y me cuenta…

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