Enlighten my soul

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Era mi última exposición. Había decidido retirarme y encamimar mi vida por otros derroteros, hacia el mecenazgo de jóvenes artistas. Escogí para la ocasión una coqueta galería londinense, recogida entre los recoletos muelles de Santa Caterina.

El proyecto consistía en una obra de ingeniería lumínica: ‘Enlighten my soul’. Un recorrido de apenas 60 pies simbolizaba el camino de la vida. Al inicio del mismo, el visitante se sometía a un complejo mecanismo de sensores eléctricos y cañones de luz que proyectaban sombras de colores sobre una pantalla gigante al fondo del recorrido. Los sensores detectaban las formas del cuerpo y el calor generado por el estado anímico del visitante. Pero también abundaban en sus pasiones, sus miedos, sus expectativas…, detectaban su alma. Leían secretamente, cual polígrafo agazapado, la mente y el corazón del visitante. Todo ello, tenía como objeto proyectar en la sábana blanca el color del alma de cada individuo, su película vital. Ésta, en continuo movimiento, cambiaba de forma, color e intensidad a medida que el visitante se desplazaba por los 60 pies que recreaban el transcurso de su vida.

Te vi llegar. Algo en tu aura me hizo detenerme a observar de qué color sería tu alma. Parecías divertido al leer las explicaciones al inicio del recorrido y no dudaste un instante en someterte a mi mágico experimento lumínico. Supe en ese momento que serías mío.

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Una experiencia religiosa

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La catedral Saint Paul es uno de mis santuarios favoritos: es un lugar fascinante, mágico…

Siempre he deseado disfrutar de una visita guiada, descubrir la belleza de su interior y subir hasta la cúpula, para dejarme hipnotizar por una de las vistas más bellas de la ciudad. Pero siempre digo: ”tal vez, la próxima escapada…”.

El pasado febrero, volviendo de un vuelo trasatlántico, me quedé una noche colgada en el aeropuerto de Gatwick. Tras disfrutar unas horas de los incómodos asientos de la sala de tránsito, decidí pasear mi anquilosado cuerpo por las calles de Londres, a punto de amanecer. Así que, a las 6:00 de la mañana, me encontré en el centro de Londres, con 4 horas y media por delante antes de coger mi avión de vuelta a casa.

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